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Frase del Día:
23.4.06
Una historia para el invierno...
Era otoño, de aquellos indecisos; no se sabe si son mas bien primaveras equivocadas de época o el anticipo de una gélida temporada.
Ya se acercaba el Invierno y venían muchos por primera vez en su vida...
Por primera vez sería adulto y terminaría de pretenderlo; por primera vez pasaría solo el invierno, sin desear compañía; por primera vez no haría absolutamente nada durante el día; por primera vez sus pretenciones de vida podrían comenzar a tomar un rumbo.
Comenzará el invierno entonces, pero su gélida garra no le afectará esta vez, pues su corazón hace un tiempo que yace congelado, ya no desea mas arrebatos ni ilusiones, ahora solo quiere tomar un respiro. Como un niño sin su nuevo juguete, sus intensas emociones fueron arrebatadas; un robo en su presencia, un robo público y casi permitido, presenciado y publicitado.
Una noche helada, a tan sólo un mes del invierno, Chago le pregunta a su madre;
-¿Por qué el amor hace tanto daño?
a lo que esta responde:
-No se puede vivir solo de amor Chago, pero si se puede sentir que se muere sin él.
Chago mira hacia el suelo, mientras camina hacia el balcón; están en el departamento de Tongoy, es de noche y alza su vista para mirar el mar quieto y ruidoso a lo lejos. Enciende un cigarro y de una gran bocanada traga su angustia mezclada con un poco de humo del incandecente tabaco. Siente frío y se refugia en su campera, encogiendo su cabeza entre sus hombros. Mira a lo lejos la península, llena de luces yodadas y luego busca en el cielo nublado una estrella. Siente aun una leve fragancia; recuerda uno a uno los distintos perfumes de las distintas incertidumbres que conoció en el pasado. Una a una las recuerda con nostalgia; acaba su cigarrillo, el cual lanza con fuerzas hacia el exterior del balcón. Decide tomarse un trago y salir aquel sábado por la noche; hace un llamado y queda de acuerdo con su amigo..
- Ya, a las 12 estoy alla, esperame en la herradura, nos vamos pal barrio inglés en Coquimbo.
Puntualmente lo espera Rodrigo, su amigo y al pie de la carretera en el frío. Se escucha a lo lejos un bramado. Era el auto de Chago...
-Ya viene a fondo este weon! - mientras se escuchaba los derrapes de su amigo...
Ya frente a este, Chago baja su ventana y saluda a su amigo...
-Buena Perro, hoy nos lanzamos a la vida o no?
-¡Por supuesto po master!, ¡pero primero, hay que calentar motores!, tengo un carrete de lujo en Serena, me llamó el care guagua recien, que está alla, ahi tomamos sus 2 minitas y nos vamos pa coquimbo po perrito.
-¡Ese es mi perro!, súbete rápido weon, que se nos hace tarde.
Rodrigo se encamara con ánimo arriba del auto de Chago, y se saludan con un abrazo dentro del mismo. Chago acelera raudamente y se alejan en la neblina...
[to be continued...]
Continuación en: <VIEJOS HÁBITOS>
Saludos Argonautas...
Era otoño, de aquellos indecisos; no se sabe si son mas bien primaveras equivocadas de época o el anticipo de una gélida temporada.
Ya se acercaba el Invierno y venían muchos por primera vez en su vida...
Por primera vez sería adulto y terminaría de pretenderlo; por primera vez pasaría solo el invierno, sin desear compañía; por primera vez no haría absolutamente nada durante el día; por primera vez sus pretenciones de vida podrían comenzar a tomar un rumbo.
Comenzará el invierno entonces, pero su gélida garra no le afectará esta vez, pues su corazón hace un tiempo que yace congelado, ya no desea mas arrebatos ni ilusiones, ahora solo quiere tomar un respiro. Como un niño sin su nuevo juguete, sus intensas emociones fueron arrebatadas; un robo en su presencia, un robo público y casi permitido, presenciado y publicitado.
Una noche helada, a tan sólo un mes del invierno, Chago le pregunta a su madre;
-¿Por qué el amor hace tanto daño?
a lo que esta responde:
-No se puede vivir solo de amor Chago, pero si se puede sentir que se muere sin él.
Chago mira hacia el suelo, mientras camina hacia el balcón; están en el departamento de Tongoy, es de noche y alza su vista para mirar el mar quieto y ruidoso a lo lejos. Enciende un cigarro y de una gran bocanada traga su angustia mezclada con un poco de humo del incandecente tabaco. Siente frío y se refugia en su campera, encogiendo su cabeza entre sus hombros. Mira a lo lejos la península, llena de luces yodadas y luego busca en el cielo nublado una estrella. Siente aun una leve fragancia; recuerda uno a uno los distintos perfumes de las distintas incertidumbres que conoció en el pasado. Una a una las recuerda con nostalgia; acaba su cigarrillo, el cual lanza con fuerzas hacia el exterior del balcón. Decide tomarse un trago y salir aquel sábado por la noche; hace un llamado y queda de acuerdo con su amigo..
- Ya, a las 12 estoy alla, esperame en la herradura, nos vamos pal barrio inglés en Coquimbo.
Puntualmente lo espera Rodrigo, su amigo y al pie de la carretera en el frío. Se escucha a lo lejos un bramado. Era el auto de Chago...
-Ya viene a fondo este weon! - mientras se escuchaba los derrapes de su amigo...
Ya frente a este, Chago baja su ventana y saluda a su amigo...
-Buena Perro, hoy nos lanzamos a la vida o no?
-¡Por supuesto po master!, ¡pero primero, hay que calentar motores!, tengo un carrete de lujo en Serena, me llamó el care guagua recien, que está alla, ahi tomamos sus 2 minitas y nos vamos pa coquimbo po perrito.
-¡Ese es mi perro!, súbete rápido weon, que se nos hace tarde.
Rodrigo se encamara con ánimo arriba del auto de Chago, y se saludan con un abrazo dentro del mismo. Chago acelera raudamente y se alejan en la neblina...
[to be continued...]
Continuación en: <VIEJOS HÁBITOS>
Saludos Argonautas...








